Me dicen que vivo en una burbuja y es verdad. Tengo la suerte de que en mi casa siempre se ha hablado de todo. Y se ha leído y discutido y compartido. Me he criado en una burbuja de libertad y luego la he podido seguir manteniendo con mis amistades. En el pueblo, en la universidad y ahora he seguido teniendo suerte.

Con mi círculo y en mi burbuja puedo hablar de feminismo, de masculinidad, de sexualidad, de arte y de unión. Si miro mis estanterías y mi muro de Facebook, parece que todo va bien, más que bien. Manifestaciones, votaciones, conferencias, quedadas, libros y libros y de teoría y ficción, películas y series. Vestidos negros en los Golden Globes y rosas blancas en los Grammy. Discursos inspiradores en los Goya. Parece que ya queda menos, que lo vamos pillando, que estamos a un paso de liberarnos por fin de las etiquetas que tanto daño nos han hecho y nos siguen haciendo.

Sin embargo, esta ilusión (en el sentido de esperanza y también de espejismo) se disipa cuando saco la cabeza de la burbuja y veo la realidad: el juicio de la Manada, las 49 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en 2017, silbidos, miradas obscenas y gritos por la calle a diario, volver a casa con miedo, Instagram censurando según qué pezones, “ni machismo ni feminismo”, “¿tú también eres una feminazi de esas?”, “¡qué pesada!”, etcétera. Y esto es solo en materia de desigualdad y discriminación de género.

La realidad fuera de la burbuja nos dice que no nos acomodemos, que todavía queda mucho por hacer; que en algunos países y en algunos contextos hemos subido un peldaño, pero que no llegamos ni a adivinar el final de la escalera desde aquí. Es importante no perder nunca el contacto con la realidad, pero también es fundamental celebrar cada peldaño que subimos, por pequeño que sea.

Podemos decir con una sonrisa que el discurso de la igualdad y la necesidad del final de la discriminación llega cada vez a más gente, y que los círculos y las burbujas se multiplican y dan la bienvenida a gente con energía nueva.

Desde We Wave esperamos que, en este año y en las 20 tiradas que llevamos, os hayamos hecho reflexionar y que, con suerte, os hayamos animado a entrar y a compartir nuestra burbuja, y a hacer posible que lo que hacemos dentro también tenga repercusión fuera.

Gracias por ser valientes aunque a veces duela y canse; gracias por ser libres.

Gracias de corazón a quienes habéis dedicado un ratito, o muchos, a leernos durante este año lleno de publicaciones. ¡Vamos a por el siguiente!

 

Ana

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