[Versión bilingüe]

Ylenia Padilla Santana was born in Benidorm, Alicante (Spain), and she is 28 years old. After her appearance in the reality show Gandía Shore in 2012 she became a celebrity and thanks to her single “Pégate” in 2015 her fame grew even more. From that moment she has been a collaborator in several TV and radio shows. Having total reality-material, she turned her image into her own show.

This past few months she has been twitting about feminism and women’s empowerment, something nobody expected at all. But why didn’t we expect that? Because our brains work automatically and if a lower-middle class (kind of) chavette girl becomes famous from a reality show, we (wrongly) specualte about her intelligence, integrity and dignity. But reality is far different from what we may think.

It’s hard for us to accept this new side of her for several reasons: her reputation, class and physical appearance. First, when someone has made mistakes or has crossed the line in some way they are automatically labelled. Second, it looks like the feminist movement can only be carried out by working-class women, and so if a women from a superior or inferior class raises her voice, it is no approved, and we forget that all women are victims of patriarchal oppression, whatever family they are raised in, colour they are or language they speak. And last, but certainly not least, we are constantly judging people (especially women) for their physical appearance therefore if someone’s looks aren’t “intellectual”, they won’t we able to have an intelligent and valid opinion.

However, here she is and it was about time for such a feminist influence to be born because we really need to spread the word in all spheres and classes. Ylenia has stopped playing a certain role. She has realised that lots of people follow her and listen to what she has to say, and so she has decided to educate herself and share her knowledge. She tweets about the women killed by her partners or expartners, sorority, the women forgotten throughout History, double standards and the pay gap, among other issues. So I’m afraid to tell you that we NEED people like her: fearless and willing to stick up for the movement. And honestly I’d rather have Ylenia’s honesty and frankness than listening to the last statements made by Paula Echevarria, in which she said she wasn’t a feminist because she wanted equality and not radicalism… ha ha (I’m laughing just to keep myself from crying) although I hope she also learns from her mistake.

And, finally, to those who say that Ylenia has had sexist attitudes in the past, let me tell remind you that feminism isn’t something you are born with, feminism is a learning process. All of us live in a patriarchal society and so it permeates into our skin whether we want it to or not. Therefore, the most beautiful part of feminism is opening your eyes, admitting your mistakes and changing your attitude little by little, helping other people so they open their eyes as well.


Oímos el nombre de Ylenia y automáticamente pensamos en Gandía Shore, “tiki tiki” o Pégate. Tenemos una imagen preconcebida de ella y he de decir que no es muy buena. Pero ¿es eso todo? Exactamente: no, no es ni un cuarto. Así que aquí os traigo otro lado de ella, uno inesperado, nuevo y regenerado.

Ylenia Padilla Santana nació de Benidorm, Alicante, y tiene 28 años. Por su participación en el reality Gandía Shore en 2012 se convirtió en personaje público y gracias a su sencillo “Pégate” en 2015 saltó a la fama. Desde ese momento ha sido colaboradora en varios programas de televisión y de radio. Es una chica que vive del reality y ha convertido su imagen en su propio espectáculo.

Estos últimos meses Ylenia está llenando Twitter de comentarios feministas y de empoderamiento femenino, cosa que no se esperaba de ella. Y ¿por qué no nos lo esperábamos? Porque nuestro cerebro funciona de forma automática por lo que si vemos a una chica que ha adquirido su fama en reality shows, que además es choni y de clase media-baja, hacemos suposiciones (normalmente erróneas) sobre su inteligencia, integridad y dignidad. Pero la realidad es muy distinta.

Nos cuesta aceptar esta nueva faceta por varios motivos: la reputación, la clase y la apariencia física. Primero, cuando una persona ha cometido fallos o ha hecho cosas que no son socialmente aceptadas, la etiquetamos, y haga lo que haga siempre va a ser lo que esa etiqueta diga, sin posibles cambios. Segundo, parece ser que el movimiento feminista sólo lo pueden llevar a cabo mujeres de clase media, ya que si alzan la voz mujeres de clase inferior o superior nos arde la sangre y olvidamos que las mujeres somos víctimas de la opresión patriarcal nazcamos en la familia que sea, seamos del color que sea, hablemos el idioma que sea. Y por último, pero no menos importante, tenemos la incansable manía de juzgar a las personas (y sobre todo a las mujeres) por su aspecto físico, de forma que si no visten “intelectualmente”, no lo son, y no pueden tener una opinión válida e inteligente.

Sin embargo, aquí está ella y ya era hora de que surgiera una influencia feminista en este terreno porque hace falta llegar a todos los sectores posibles. Ylenia ha despegado su personaje de su persona, ha reconocido que tiene un público y ha decidido aprender y transmitir ese aprendizaje usando su voz. Habla sobre las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, la sororidad, las mujeres olvidadas en la Historia, los dobles estándares y la desigualdad salarial en el trabajo, entre muchas otras cosas. Así que perdonad que os lo diga pero NECESITAMOS personas así: sin miedo y dispuestas romper el silencio y dar la cara. Sinceramente prefiero la honestidad y claridad de Ylenia a las últimas declaraciones de Paula Echevarría en las que decía que no era feminista ni machista, sino que quería la igualdad… ja ja (me río por no llorar), aunque confío en que ella también se de cuenta de su error.

Y, por último, a quienes dicen que Ylenia ha tenido comentarios y actitudes machistas en el pasado, creo que debo volver a recordarles que el feminismo no es algo con lo que nacemos, el feminismo es un proceso de aprendizaje continuo. Todas y todos vivimos en una sociedad patriarcal y a veces esta nos cala de tal forma que ni nos damos cuenta. Por eso, lo más bonito del feminismo es abrir los ojos, admitir nuestros fallos y cambiar poco a poco, aportando nuestro granito de arena para que otra persona consiga abrir los ojos también.

Paula

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