El lenguaje. El lenguaje es la clave. En el lenguaje está la clave. La palabra tanto escrita como hablada. El lenguaje es lo más poderoso en cualquiera de sus manifestaciones. Pensadlo. Reflexionad sobre la importancia del lenguaje en los últimos eventos políticos de estos años. El lenguaje del miedo, el uso de la palabra para alterar el imaginario colectivo y despertar la parte sensata del electorado. La sensatez del quien tiene miedo.

Si no, ¿cómo explicar la victoria política de Trump? Su equipo asesor, todas esas personas detrás del icono, saben utilizar el lenguaje a su favor. Si reflexionamos sobre un discurso de Trump prototípico podemos ver como se refiere a miedos generales: el auto-proclamado Estado Islámico, el terrorismo en general, los migrantes mexicanos y mexicanas… Grupos, colectivos abstractos; amenazas imperceptibles que un día pueden llegar a la puerta de tu casa, golpearla brutalmente y luego golpearte a ti.

¿O no?

Se ha jugado tanto con el imaginario colectivo a través de discursos, noticias sensacionalistas y campañas de publicidad de doble rasero que han sido las propias personas las que se han creado unos miedos infundados a partir de los temores cultivados en la parte trasera del cerebro. Y eso ha pasado en Estados Unidos, se ha aceptado que hay una amenaza global y aquellas personas indecisas han optado por Trump como un adalid de la seguridad ante esas amenazas. Al margen, obviamente, del electorado cansado de la política tradicional, algo que también han revolucionado Trump y su equipo con el uso del lenguaje crudo, apelativo y fático, el lenguaje directo.

Traslademos ahora el discurso del miedo a España, volvamos a las últimas elecciones, en plural, porque fueron muchas; y pensemos en los discursos de tres partidos principales y cómo se utilizó el miedo como arma y tema principal. Si analizamos sus distintos discursos podríamos extraer un miedo común: el miedo al cambio. No entraremos en el tema de qué defendía el cuarto partido ya que usaba el miedo en su discurso a su manera. Al final el miedo mueve más que la esperanza. Sin embargo, resulta curioso que tres partidos de características, en principio, diferentes usen el mismo tema para atraer votos y quitárselos a un partido que se postulaba como un monstruo que iba a engullir al electorado joven y al descontento general. Despertar un miedo al cambio en pleno siglo XXI debería haber sido una tarea ardua y difícilmente alcanzable pero, no obstante, sucedió.

El imaginario español creyó que nos convertiríamos en Venezuela, que nos quitarían las casas y que iban a subir los impuestos para que otras personas no trabajasen a nuestra costa. Funcionó. El miedo se instaló. «Nosotros [sic] o el caos», se oía de fondo.

Movámonos al país vecino, Francia. Marine Le Pen y su Front National se han postulado como la principal opción a las próximas elecciones presidenciales, ¿cómo? Con el discurso del miedo, el discurso del miedo xenófobo, liberal y extremista. Aunque en la Francia de la libertad, la igualdad y la fraternidad siempre acaban cayendo en la segunda ronda, el miedo al cambio. Por otra parte, y como la irreductible aldea de Astérix, encontramos a Jean-Luc Mélenchon y su partido France Insoumise, un oasis izquierdista más próximo al Podemos español que al Parti Socialiste de Benoît Hamon. ¿Cómo atacan su discurso? Exacto, con el miedo, y, sin sorpresa, con el miedo al cambio. Si volvemos a analizar los discursos políticos de sus rivales a las presidenciales encontramos un paralelismo muy preocupante, Mélenchon es atacado con Venezuela. ¡Otra vez! ¿Cómo es posible esto?

El uso del lenguaje del miedo tanto en los discursos políticos como en las noticias de telediarios y periódicos nos han convertido en un colectivo temeroso ante los cambios más mínimos, nos hemos relegado a una posición cómoda y estática en la que cualquier cambio es percibido como algo negativo que pondrá patas arriba nuestra vida y nuestros valores, y no hablamos de un cambio político. Hablamos de cualquier cambio, por pequeño que sea .

Elijamos el caos, por una vez.

Gonzalo

Nota: Hemos utilizado [sic] para indicar que la cita «Nosotros o el caos» está escrita en lenguaje sexista, que no representa a We Wave, pero que hemos mantenido por ser eso, una cita.

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