Cuando nos enfrentamos al reto de recomendar un único libro, acuden a nuestra cabeza imágenes y palabras de todos los autores y autoras y obras de las que querría hablar. Sin embargo, aprovechando la ocasión del Día del Libro, motivo por el cual se publican todo estos artículos, es buena idea no centrarse solamente en la recomendación y tratar un par de temas fundamentales presentes en nuestra sociedad.

Cuando el pasado veinte de abril, el escritor catalán Eduardo Mendoza recogió el Premio Cervantes 2016, pronunció una frase en su discurso que deberíamos grabar a fuego en la frente de todas las personas que piensen que la literatura es un tema secundario, con menos futuro y menos necesaria que la ciencia y los avances tecnológicos:

Se está perdiendo la literatura en favor de la lectura.

Dijo el autor, dando en el clavo con uno de los acontecimientos al que asistimos desde hace tiempo en nuestra sociedad. El boom que se ha producido en los últimos años con ciertos géneros de lectura, que no de literatura, ha provocado que se produzca un giro mercantilista a la hora de consumir libros que sólo beneficia a la industria editorial. Las largas e infernales colas que se crean para ver a los y las protagonistas de la feria del libro, que ahora son personajes famosos que publican libros ––”cocineros y cocineras, deportistas, escritores y escritoras de autoayuda y blogueros y blogueras”––, provocan una sensación de extrañeza en todas aquellas personas que siguen tomándose la literatura como un tema serio. Estos nuevos personajes son quienes congregan colas más largas en las casetas de firmas de libros.

Como dijo Mendoza:

Esto no debe preocuparnos. La literatura tiene un lado serio y un lado festivo, un lado tonto y un lado listo, y está bien que sea así. Estos libros son un fenómeno de feria, generan largas filas pero tienen una vida muy corta.

Por otro lado, aprovechando este día, no estaría de más hacer hincapié en un tema que afecta directamente a la educación de las generaciones venideras. El hecho de que la asignatura de Literatura Universal desaparezca no es sino un hecho simbólico que nos debería hacer reflexionar sobre la necesidad de un cambio a la hora de plantear nuestro sistema educativo, un cambio que pasa por implicar a toda la comunidad educativa. Replantearse un giro a la hora de formar humanísticamente a nuestro alumnado para evitar que la literatura se pierda en favor de la lectura.

Después de esta breve reflexión y como apuntaba a principio del artículo, recomendaré un libro.

Se me hace prácticamente imposible tener que elegir uno, pero aprovechando la mención que en este artículo hago al Premio Cervantes 2016, recomiendo La verdad sobre el caso Savolta.

Espero que quienes os decidáis a leerlo, lo disfrutéis.

Juan Domingo

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