[Versión bilingüe]

The millennial generation doesn’t know what life is; Millennials have less sex than previous generations; Useful advice to understand millennials.

Don’t think I made up these headings, you only need to Google “the millennial generation” and you’ll find wonderful articles such as these ones with which you can even get to know us a bit better. What is more, this making use of the Internet to figure things out is very Millennial like, right? Well, I’m going to stop using that word, before someone accuses me of being too narcissistic, only because I was born in 1994.

We’re defined as a generation placed between two worlds, as the link of the chain that got stuck between the old and the new, tradition and modernity, welfare and crisis, paper and technology… ok, I’ll stop because it seems that we are in-between many things. I neither mean to dismantle the sociological foundations that classify us in generations, nor do I deny that there are many factors that have influenced us who have being lucky or unlucky enough to be born in the time that we were. However, I can’t hide how much it affects me that third person, the distance and the coldness that they use to describe us, as if we had nothing to do with them. As if the values and principles that generations take on are not the consequence or the result of those who came before.

Many experts have dedicated their time during the last few years to try to understand what happens inside our heads. The establish and analyse profiles in which it is quite difficult to find anything positive. Apparently we are extremely sensitive and we have the ‘I’ so ingrained in our brain that we don’t really deserve anything that happens to us. We are distracted by technology and social networks force us to make up a fake sort of happiness. We are the generation of the precarious jobs, of the academic qualifications that accumulate inside a drawer and of resignation. We value our lifestyles above all and we only think about travelling, enjoying life and taking advantage of our time, because sacrificing ourselves for a job is not fashionable enough (oh, so we have jobs now). And these are only some of the many stereotypes that surround us.

I can keep listing every profile assigned to us, but you’ll probably get as lost as I did. I’m not saying that part of them are true, but I think about the people around me and there is one word that comes to mind: diversity. I see eagerness, rebellion, potential. I see young people who are not valued for the fact of being young. I see the two sides of the coin: those who do not resign themselves and those who are uncomplaining. And, yes, I also see people who want to live their lives and be different to their parents. We are on Facebook, Twitter or Instagram but, believe me, not all of us are influencers and most of us are able to distinguish between reality and fiction in a “like”. There are people ready to get a job and be independent, and others who are not. Some of us are enterprising and others just sit and wait. We may not be like the Generation X or the Baby Boom, or any other like those, that have been made up, but those who are without sin, cast the first stone.

We cannot choose where or when we are born, but we can try to improve ourselves every day, to fight for the opportunities that, in our opinion, have been taken away from us and let everyone know that we still have plenty to do. Millennials, let’s not feel sorry for ourselves anymore and do something about it!


Nací en el 94

La generación millennial no sabe lo que es la vida; Los [sic] millennials tienen menos sexo que las generaciones anteriores; Consejos para entender a la generación millennial.

No penséis que estos titulares son invención mía, solo tenéis que teclear “generación millennials” en Google y encontraréis maravillosos artículos como estos con los que incluso puede que lleguéis a conoceros un poco más. Además, esto de recurrir a internet, es muy Millennial, ¿verdad? Bueno, voy a dejar de utilizar esta palabra, no vaya a ser que me acusen de ser más narcisista de lo estipulado por haber nacido en 1994.

Nos definen como una generación entre dos mundos, como un eslabón de la cadena que se ha quedado atascado entre lo viejo y lo nuevo, lo tradicional y lo moderno, el bienestar y la crisis, el papel y la tecnología, y…. ya paro, porque al parecer estamos en medio de muchas cosas. No pretendo desmontar las bases sociológicas que nos categorizan en generaciones, ni negar que son muchos los factores que nos han influenciado de igual manera a quienes tuvimos la suerte o la desgracia de nacer cuando nacimos. Pero no voy a ocultar que me molesta esa tercera persona, esa distancia y frialdad que utilizan para referirse a nosotros y nosotras, como si la cosa no fuera con quienes hablan. Como si los valores y los principios que las generaciones adquieren no sean consecuencia o resultado de los actos de la anterior.

A lo largo de los últimos años muchos expertos y expertas han dedicado tiempo a intentar entender qué pasa por la cabeza de la juventud de hoy día. Marcan y analizan perfiles en los que resulta realmente difícil encontrar una valoración positiva. Al parecer somos tremendamente sensibles, tenemos tan implantada la filosofía del Yo que nada de lo que nos pasa es merecido. La tecnología nos distrae, las redes sociales nos hacen fingir una felicidad que no es real. Somos la generación de los trabajos precarios, de los títulos que se acumulan debajo del brazo y de la resignación. Valoramos la vida por encima de todo, pensamos en viajar, en disfrutar y en aprovechar el tiempo, pues eso de sacrificarse por trabajo se nos queda antiguo (ah, que ahora tenemos trabajo). Y así muchos más estereotipos.

Puedo seguir contándoos todos los perfiles que se nos asignan, pero os acabaréis perdiendo como lo hice yo. No niego que tengan parte de razón, pero pienso en la gente que me rodea y solo me viene a la cabeza una palabra: pluralidad. Veo ganas, rebeldía, capacidades. Veo jóvenes a quienes no se les valora por el hecho de ser jóvenes. Veo las dos caras de la moneda: quienes no se conforman y quienes se resignan. Y sí, también veo gente con ganas de vivir la vida y ser diferentes a sus padres y madres. Estamos en Facebook, Twitter o Instagram, pero creedme, no todos y todas somos influencers y la mayoría distinguimos la realidad de la ficción de un simple “like”. Hay personas con ganas de trabajar y ser independientes, y otras que no. Algunas son emprendedoras que no se rinden y otras se sientan a verlas venir. Puede que no seamos como la generación X, como la Baby Boom, o como todas esas que se sacan de la manga, pero en fin, la que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

No tenemos la fortuna de elegir cuándo ni dónde nacemos, pero sí que podemos intentar superarnos día a día, luchar por las oportunidades que consideramos que nos han quitado y demostrar que aún queda mucho por hacer. Millennials, dejemos de lamentarnos y ¡que no se diga!

Rebeca.

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One thought on “I was born in 1994 / Nací en el 94

  1. Las generalizaciones, como los tópicos y los estereotipos, invisibilizan la riqueza y la pluralidad. Dices bien, Rebeca, y haces bien en abrir el debate.
    No pertenezco ni de lejos a vuestra generación pero sólo mirar esta iniciativa de We wave de la que participas, me demuestra que queréis ser diferentes y romper los moldes que otras personas fabrican para encorsetarnos.
    Ánimo.

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