Nuestra vida es un tránsito por donde pasan muchas personas (familiares, amistades, parejas, profesores y profesoras, compañeros y compañeras, conocidos y conocidas, etc). Estas personas nos dejan una huella, por mínima que sea. Y algunas entran casi sin permiso y no se quieren ir, porque se alimentan del poder que ejercen sobre nosotras y nosotros.Cuando conocemos a una persona y existe una conexión, se va estableciendo poco a poco una especie de dependencia emocional, que es sana hasta cierto punto. Todo el mundo hemos echado de menos a alguien, nos hemos acordado de una persona al escuchar una canción, o nos hemos enfadado si no nos han prestado la suficiente atención durante varios días. El problema llega cuando esa persona se vuelve clave para poder vivir, para poder tomar decisiones o para ir a sitios. Hay gente que nos hace daño y no queremos verlo y llegamos a desarrollar una cierta adicción hacia ese daño porque mejor eso a no tener a esa persona. ¿Por qué? Puede que sea porque dejamos de pensar con la cabeza o si lo hacemos nos la han comido de tal manera que todo lo que pensemos va a ser a su favor. Además, toman el control de nuestra felicidad y bienestar y saben perfectamente cómo manipularnos, cómo tomar una acción para provocar una determinada reacción. Nos hablan mal y no sabemos por qué lo soportamos, o bueno sí… porque luego con un beso y unas flores todo se arregla.

Dejamos de ser nosotros y nosotras mismas y de hacer las cosas que nos gustan, y lo hacemos de forma tan automática que ya ni nos planteamos si queremos o no. Prácticamente nos extraen la vitalidad del cuerpo y con ella se hacen grandes para dejarnos del tamaño de un guisante, pero un guisante seco, sin agua y de un verde pálido. No son personas con problemas psicológicos, son personas muy inteligentes, con la mente retorcida y sin corazón.

Por eso, hay que aprender a des(a)garrarse. Tenemos que soltarnos de quien nos aprisiona, de quien no quiere que lleguemos alto, de quien nos prohíbe hablar con ciertas personas, de quien nos controla, de quien no nos quiere. Y eso cuesta un desgarre porque no es nada fácil y se necesita mucha fuerza de voluntad y amor propio para conseguirlo. Pero ese desgarre lo podremos coser, a nuestra manera. Y volveremos a ser.

Paula.

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One thought on “Des(a)garrarse

  1. Concisa y acertada reflexión sobre las relaciones sentimentales. Es siempre importante reconocer situaciones o personas que intentan controlarnos pero, es vital en la adolescencia y en la juventud cuando idealizamos el amor, la pareja , rebasando los límites del sentido común.
    Paula, acierta al señalar que el futuro y las decisiones son un camino que corresponde a cada persona.

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